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¿Por que no ser facha?
LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD ACTUAL DESDE EL PUNTO DE VISTA OCCIDENTAL Y ESPAÑOL

UN POCO DE HISTORIA
La primera región con una clara superioridad en el mundo fue Europa desde el Imperio Romano, pero surgieron envidias desde los pueblos bárbaros, que invadieron el imperio para ganar en calidad de vida, o por simple afán expansionista, y acabaron por destruirlo, junto con los Musulmanes.

Europa entró en una edad oscura de guerras internas constantes entre los diferentes reyezuelos, más interesados en estados independientes que en un imperio unificado.

Al final de la edad media las guerras fueron, en Europa menos frecuentes, y se estuvo a punto de conseguir la unificación de Europa “El sueño de Carlos V de Alemania y I de España”, pero como siempre los europeos fueron nacionalistas y con el tiempo se perdió en el olvido.

Hablamos ya de la edad Imperial con el imperio Español en decadencia, y los Británicos y Franceses, y otros más pequeños como Holanda empezaban sus apogeos y sus influencias diplomáticas y hegemonías, pero más vale mal conocido que bien por conocer.

La época de las revoluciones fueron el inicio de pensamientos ilustrados, que daban respuesta a preguntas del pueblo ante su situación.
Surgieron las repúblicas democráticas, el capitalismo, comunismo, liberalismo, anarquismo...
Finalmente el fascismo

Y llegamos a hoy, donde desde la guerra mundial Norteamérica acapara la influencia y casi el 60% de los recursos naturales y con un pequeño porcentaje de población respecto a la mundial no llega al 15%

En el futuro próximo dada la expansión de los Musulmanes y su condición de extremistas sumada al temor de que china desplegue todas sus posibilidades puesto que uno de cada cuatro habitantes de la tierra es chino y no tienen ni el 10% de los recursos, conforman las razones para temer en lo próximo gran tensión internacional.
Pero los españoles, los europeos y los occidentales en general no hemos de ceder: tengamos en cuenta que nuestro bien vivir se estructura en el mal vivir de otros, así que ya sabéis; si queréis vivir peor a cambio de que vivan mejor otros sed blandos, apiadaos de los negros de las pateras, dadles papeles, derecho al voto, adoptad extranjeros, seguid adoptando chinos, no os preocupéis por los vuestros; los españoles que lo pasan mal, apiadaos de los negros, que votarán a negros y pondrán a un presidente negro en España ¡horror! ¡no dejeis que nos invadan extranjeros! ¡a las armas Españoles a luchar por la patria!

En lo siguiente os explico por que soy
FASCISTA MODERADO DEMÓCRATA E IMPERIALISTA

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Comunismo, movimiento e ideología que tienden a crear sociedades económicamente igualitarias.

El comunismo defiende la conquista del poder por el proletariado, la abolición de la propiedad privada de los medios de producción (y socialización de estos), la desaparición de la opresión de clase mediante la superación de las contradicciones existentes entre éstas, lo cual, finalmente, conllevará la desaparición del propio estado como herramienta de dominación de una clase sobre otra.

El movimiento adoptó la bandera roja con una hoz y un martillo cruzados, y desde su origen tuvo carácter internacionalista.

"Un fantasma recorre Europa: El fantasma del comunismo"
Karl Marx

. Así comenzaban en 1848 Karl Marx y Friedrich Engels el Manifiesto Comunista. Este documento sentó las bases de la "teoría marxista" o marxismo y aportó una identidad y un ideario básico al comunismo.

La definición de comunismo puede realizarse desde muy diversos enfoques: ideológico, histórico, social, pero fundamentalmente desde el económico, en lo que este aspecto afecta al desarrollo y la evolución de las sociedades humanas.

Esta ideología, en sus facetas de teoría política y movimiento político y social se define a sí misma principalmente a través de tres rasgos:

La utilización de un método científico como herramienta o instrumento eficaz para realizar un análisis preciso de la realidad social y política.
Como segunda cuestión está la contradicción permanente entre el trabajo y el capital, es decir entre la clase trabajadora (fuerza de trabajo) y la burguesía o clase dominante. Esto da origen a la lucha de clases, razón de ser del comunismo como fuerza superadora de un sistema injusto: el capitalista en sus diferentes expresiones, por ejemplo el imperialismo.
Un tercer aspecto lo constituye la continua evolución del pensamiento marxista, y su adaptación a la realidad social y política en cada momento.
Basado en Hegel, Marx concibió la resolución de la lucha de clases mediante una síntesis superadora de los contrarios, que daría luz a la nueva sociedad cuando la contradicción entre la acumulación de riqueza y la imposibilidad de que muchos disfrutaran de ella llegara a un punto insostenible. La sociedad igualitaria sólo podía realizarse cuando las tensiones internas del capitalismo alcanzaran su máximo desarrollo. Marx esperaba por eso que la revolución comunista estallara en los países más avanzados, especialmente en Inglaterra, cuna de la Revolución Industrial.

En la teoría marxista, el comunismo debía ser una etapa posterior al socialismo. La toma del poder por el proletariado no garantizaba de entrada una distribución igualitaria de las riquezas, de manera que el comunismo llegaría cuando el proletariado lograra multiplicar los medios de producción. La primera etapa era pues la de socializar tales medios y entregar la administración de la riqueza al Estado proletario, cuyo peso disminuiría con el tiempo.

Marx consideraba deseable que la transición se hiciera con el mínimo de violencia. Definía la violencia como "partera de la historia", es decir, como la fuerza necesaria y aleatoria para lubricar un proceso casi inevitable. Por otra parte, creía que una vez desencadenada en un país, la revolución debía extenderse rápidamente a otros, debido a la existencia de un mercado mundial en el que circulaban los productos terminados y las materias primas.

El marxismo criticó severamente a los socialistas de su época, a los que atribuía finalidades meramente reformistas. La polémica entre socialistas y comunistas marcó las primeras décadas del siglo XX en el movimiento obrero europeo.

La primera revolución comunista no se produjo en un país central, sino en Rusia, en 1917. El líder del movimiento, Vladimir Ilich Lenin explicó esta imprevista (por Marx y Engels) resolución de las contradicciones capitalistas señalando que el capitalismo había fallado en su "eslabón más débil". En efecto, Rusia era un país de escaso desarrollo industrial y predominante base campesina semifeudal.

La Revolución Rusa llevó a cabo la supresión de la propiedad privada en la industria, creó cooperativas agrarias y avanzó hacia la multiplicación de los medios de producción, en medio de una guerra civil que duró cuatro años. Uno de los primeros objetivos de Lenin fue electrificar Rusia. Después de la muerte de Lenin, y lejos de diluirse paulatinamente, el Estado creció. En manos de Stalin, la industrialización se hizo a paso acelerado y sin reparar en costos humanos. La Segunda Guerra Mundial agudizó el proceso de creación de industria pesada y de alimentos, pero al mismo tiempo aumentó los controles estatales, no sólo sobre la economía, sino también sobre los ciudadanos. El estalinismo se caracterizó por una severa disciplina económica, la persecución de los disidentes y una concentración del poder semejante a la de la época zarista.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que agrupaba los antiguos dominios del Zar, era una potencia mundial, puesto que desarrolló la bomba atómica y el armamento nuclear gracias al espionaje en sólo cinco años. Con la muerte de Stalin, en 1953, sobrevino la crítica a sus métodos y al "culto de la personalidad", tolerada y auspiciada desde el poder. Esta etapa fue conocida como la del "deshielo".

El mundo socialista quebró a comienzos de los años 90 del siglo XX, atenazado por el mundo capitalista, dominado por un burocracia ineficiente y trabadas sus posibilidades de alcanzar los niveles de desarrollo tecnológico cada vez más sofisticados de los principales países capitalistas. En 1991, el país se inició en el sistema capitalista y las repúblicas que integraban la URSS se independizaron. La destrucción del Muro de Berlín que separaba la zona comunista de la zona capitalista (herencia de la división territorial posterior a la Segunda Guerra Mundial) fue el símbolo de esta caída.

China, que había realizado su revolución comunista en 1949, siguió adelante el proceso, en medio de crecientes contradicciones, hasta que comenzó a aceptar formas económicas mixtas a fines del siglo, sin cambiar el régimen político de partido único.

A partir de la Revolución Rusa, la denominación de comunista quedó restringida a los partidos marxistas que se alinearon con la Unión Soviética. En cada lugar del mundo tuvieron suertes diversas, pero pocas veces llegaron al poder. Las excepciones fueron los países de Europa del Este que estuvieron bajo el control de los soviéticos durante más de 40 años después de la Segunda Guerra Mundial; Corea, Vietnam y Cuba. En Chile, a comienzos de los 70, el Partido Comunista llegó al gobierno en una alianza con los socialistas y partidos menores de izquierda. La experiencia de la "vía democrática" al socialismo fue frustrada por la durísima oposición de las fuerzas de centro y derecha y la conspiración de los Estados Unidos, que produjeron finalmente un sangriento golpe de Estado en 1973 y la muerte del presidente socialista Salvador Allende.

El movimiento comunismo internacional estuvo atravesado por grandes crisis en el siglo XX. La primera de ellas tuvo que ver con el alejamiento de León Trotsky de la conducción de la Unión Soviética. Trostky se exilio en México, donde fue asesinado por un agente de Stalin. El ex conductor del Ejército Rojo postulaba la "revolución permanente" y dio origen a un cisma que devino en el nacimiento de minoritarios partidos obreros trotskistas. La segunda gran crisis la provocó el enfrentamiento de la Unión Soviética y China en lo referente a la política internacional. Desde los años del encumbramiento del fascismo en Europa, la Unión Soviética sostuvo una política de "unidad con las fuerzas democráticas" de la burguesía para los partidos comunistas que actuaban en el mundo capitalista y de coexistencia pacífica con el imperialismo. El Partido Comunista de China tenía una política de confrontación directa con el imperialismo, aunque apoyaba acuerdos con las burguesías "nacionales" confrontadas con el mismo. Esta política provocó otro cisma en muchos partidos comunistas. En los 70 del siglo XX el comunismo prochino viró hacia extrañas alianzas según fuera la relación de cada gobierno con Pekín.

Después de la Segunda Guerra Mundial, dos partidos comunistas europeos, el francés y el italiano, crecieron al punto de convertirse en fuerzas políticas clave en sus respectivos países. Dominaban ampliamente el movimiento sindical, tenían importante representación parlamentaria y jugaban una compleja política de alianzas en el plano interno. Fueron críticos, en muchos puntos, de la Unión Soviética. Esta posición independiente convirtió a ambos partidos en núcleo del llamado "eurocomunismo", cuyo sesgo distintivo era la defensa de los valores democráticos. El eurocomunismo llevó más a fondo que lo permitido en la URSS la crítica al denominado estalinismo. El Partido Comunista de Francia no modificó, sin embargo, el método de conducción centralista hacia lo interno. Menos rígido fue en ese sentido el Partido Comunista de Italia. Este, además, diseñó una política de "compromiso histórico" hacia la Democracia Cristiana (centro) que significaba mucho más que eventuales alianzas tácticas. El Partido Comunista de España, menos poderoso, se sumó al eurocomunismo.

Después de la caída de la Unión Soviética, los partidos comunistas sufrieron transformaciones y divisiones en todo el mundo. Algunas fracciones adoptaron una política reformista, otras desarrollaron una táctica de oposición a la globalización capitalista buscando estrechar sus lazos con las masas marginadas por el llamado capitalismo consumista, y orientándose en algunos casos hacia el comunismo libertario. Muchos simpatizantes del marxismo en las décadas anteriores, apoyaron movimientos socialdemócratas en Europa y América latina.

En Cuba, la revolución de 1959 fue conducida por jóvenes revolucionarios que no pertenecían al Partido Comunista. Pero éste se convirtió en fuerza hegemónica en la medida en que la economía del país se hacía cada vez más dependiente de la Unión Soviética. Caída la Unión Soviética, Cuba permaneció como un solitario baluarte del comunismo en América latina, aunque aceptando la participación de capitales privados extranjeros en su débil economía, centrada en el turismo.

Incluso en la actual China comunista (la República Popular China), se han desarrollado profundas transformaciones en torno a una internacionalizacion y una apertura económicas que distan mucho de su filosofía política. Una mezcla de comunismo en el discurso político y capitalismo en cada vez más amplios sectores económicos.

Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto
Carlos Marx & Federico Engels
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Comunismo libertario
Comunismo Libertario es una de las denominaciones que recibe el anarquismo. Los anarquistas se definen como "Comunistas Libertarios" por oposición al "comunismo autoritario", que es como denominan al marxismo.

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Comunismo Anarquista
Comunismo Anarquista es la corriente del anarquismo que admite el Materialismo Histórico como método de análisis de la realidad. Se distingue de los "Comunistas Libertarios" porque éstos no tienen una teoría sobre la dualidad organizativa y, en general, porque consideran que la expresión "Comunismo Libertario" da lugar a malos entendidos de carácter reformista o colaboracionista con el Estado burgués, y que el adjetivo "Libertario" se refiere más al ala liberal del anarquismo, encabezada por Rudolf Rocker.


Para el Comunismo Anarquista sus expresiones más acabadas a nivel teórico se encuentran en pensadores como Mijail Bakunin, Luigi Fabbri y Camilo Berneri. Como el Comunismo Anarquista se asume como una corriente expresada por el proletariado en la lucha de clases sus paradigmas históricos han sido la Ucrania anarquista de 1921 y la Revolución Española de 1936 a 1939.

El hecho de que los Comunistas Anarquistas asuman el Materialismo Histórico -como hizo Bakunin- no significa en absoluto que sean Marxistas.

Consideran también que la expresión "Libertario", en los momentos actuales de la filosofía política, señala más un movimiento de liberalismo radical que un movimiento propiamente anarquista basado en la actuación del anarquismo en el seno del movimiento obrero organizado.

La referencia organizativa del Comunismo Anarquista se concreta en la Federazione dei Comunisti Anarchici (www.fdca.it) en 2005.

En América Latina las agrupaciones que se denominan del "socialismo libertario" o del "comunismo libertario" son más afines al Comunismo Anarquista europeo que al sedicente "Comunismo Libertario".




























El fascismo (del italiano fascio, haz, a su vez del latín fasces) es una ideología autoritaria que exalta la idea de nación y raza por encima del individuo, y que se asocia con una política de ultraderecha. El nazismo se suele considerar una forma de fascismo.

La concepción fascista se pronuncia por el Estado; y se pronuncia por el individuo en cuanto éste coincide con el Estado, que es conciencia y voluntad universal del hombre en su exigencia histórica. Está en contra del liberalismo clásico, que surgió de la necesidad de reaccionar frente al absolutismo, y que terminó su función histórica desde que el Estado se transformara en la conciencia y voluntad popular.

El fascismo tiene un fuerte componente racista y se opone al liberalismo tradicional. Desdeña las instituciones del Estado republicano y sustituye el voto como expresión de la voluntad popular por las expresiones masivas de apoyo al líder. No considera un valor la libertad de expresión y recurre a la violencia sistemática para obtener el poder o mantenerse en él. Mussolini, fundador del PNF Partito Nazionale Fascista, opuso a los principios de la Revolución Francesa de «libertad, igualdad y fraternidad» la consigna «creer, obedecer y combatir». Históricamente, el fascismo hizo culto a la fuerza, al machismo y a la vitalidad, adoptó uniformes y lenguaje militar y ha manipulado las ideas de Friedrich Nietzsche sobre el poder de la voluntad y la creación del hombre superior.

En diversos lugares del mundo, los movimientos fascistas surgieron apoyados por sectores ultramontanos de sectores nacionalistas extremos. En general, describieron como su enemigo a una conspiración internacional formada por judíos, comunistas y masones (la sinarquía) (aunque pueden incluir en ese entramado a cualquier organización que juzguen trasnacional) y opuesta a los intereses del Estado-nación, como el capitalismo. La oposición a la masonería, que puede parecer anacrónica, responde sin embargo a una lógica de continuidad del tiempo histórico en el que la red de los masones permanece como custodia invisible de las ideas del liberalismo. Los fascistas sustentan una ideología de lucha entre los estados que se resuelve mediante la imposición y expansión del más fuerte.

Aunque no todo gobierno militar es fascista, el término suele usarse para designar a las dictaduras y a los partidos o agrupaciones que se expresan mediante la violencia o predican el autoritarismo y el desprecio por quienes no piensan del mismo modo.

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Historia
En "principio" se habla de fascismo para referirse al movimiento político autoritario de Benito Mussolini, pero por extensión suele aplicarse a cualquier manifestación de autoritarismo. Sin embargo, uno de los primeros modelos fascistas, aunque aún sin ese nombre, lo creó en Francia, a comienzos del siglo XX, el escritor Charles Maurras, con su partido Acción Francesa y su grupo de choque juvenil, al que llamó los Camelots du Roi.

A finales del siglo XIX empezó a tomar cuerpo en Italia una ideología nacionalista ultra conservadora que se denominó fascio. Tras la Primera Guerra Mundial, el país estaba empobrecido, el gobierno era débil y había muchos resentimientos porque Italia no estaba de acuerdo con las conclusiones del Tratado de Versalles.

En 1919, Benito Mussolini canalizó el descontento popular y fundó el PNF Partito Nazionale Fascista, caracterizado por su oposición violenta a las ideologías políticas liberales y al comunismo. La alta burguesía italiana utilizó a los fascistas para desarticular los movimientos obreros organizados y Mussolini fue reuniendo partidarios, hasta que, en 1922, obligó al rey de Italia, Víctor Manuel III, a entregarle el poder, que detentó con el título de Duce (caudillo).

Las ideas fascistas tuvieron eco en otros países europeos, sobre todo en Alemania y en menor medida en España, donde cobraron importancia organizaciones de corte fascista como el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (nazi) y la Falange Española respectivamente.

Mussolini captó voluntades entre los jóvenes a través de la agrupación de los camisas negra, así como Adolfo Hitler tuvo sus camisas parda, como continuidad del modelo de Maurrás. Los despliegues de masas, organizados y disciplinados, formaron parte de la liturgia fascista en Italia, Alemania y Grecia.

En Grecia, el General Ioannis Metaxas estableció un régimen de carácter fascista en 1936. El Fascismo Griego tenía muchos paralelismos con el fascismo alemán e italiano (militarismo, saludo romano, intervencionismo, doctrina racista y nostalgia por las glorias pasadas del país), aunque algunas características propias lo distancian. El periodo fascista en Grecia acabó en 1941, con la muerte de Metaxas y la ocupación alemana.

En España, el general Francisco Franco contó con la ayuda de los fascistas italianos y los nazis alemanes para derrotar al ejercito republicano en la guerra civil iniciada en 1936, e instaurar un régimen dictatorial que duro casi 40 años y que al principio contó con el apoyo de los falangistas, de cuño fascista. La alianza entre Hitler y Mussolini conocida como Eje Berlín – Roma fue un paso previo al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

El fascismo en sus expresiones más tradicionales resurgió en Occidente en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX bajo el nombre de neofascismo, aunque con formas no muy distintas a las que tuvo históricamente. En concreto en Italia apareció después de la segunda guerra mundial bajo la forma del partido político Movimento Sociale Italiano (los misinos).

Falange Española es un partido político español fundado el 29 de octubre de 1933 por José Antonio Primo de Rivera, abogado, hijo del dictador General Miguel Primo de Rivera. El partido fue dado a conocer en un mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. Posteriormente se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, quienes clamaban por la eliminación económica de la burguesía por un lado y odiaban las leyes anticlericales republicanas por otro. Con esta fusión pasó a denominarse Falange Española de las JONS (FE de las JONS).

La ideología falangista, al menos en sus tiempos fundacionales, estaba basada en un concepto parecido al fascismo italiano diferenciándose del mismo únicamente por su actitud ante la Iglesia. Nada impide que un falangista pueda ser ateo en lo interior de su ser, siempre que en lo externo respete a la Iglesia Católica. Asimismo, también como en el caso italiano, se perseguía un ideal imperial, lo que José Antonio llamaba una unidad de destino en lo universal. En cuanto a lo social, tenían un punto de vista que, si se exceptua la renuncia a la lucha de clases, tenía muchos puntos de coincidencia con el socialismo, lo que contribuyó al recelo de la oligarquía terrateniente.

Todas estas ideas no constituyen en definitiva otra cosa que un fascismo ortodoxo.

A modo de resumen se puede condensar la ideología falangista en los cuatro puntos siguientes:

Creación de un Estado corporativo en el que la lucha de clases sería reemplazada por el Sindicato Vertical, que juntaría en un mismo organismo a patronos y trabajadores.
Catolicismo romano, pero sin admitir injerencias de la Iglesia.
Orgullo de la historia del Imperio Español.
Anticomunismo, antianarquismo y anticapitalismo.
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Símbolos
Distintivo: Un escudo con el yugo y las flechas, tomados de los símbolos de los Reyes Católicos.
Uniforme : Camisa azul, símbolo de los obreros industriales y boina roja del Carlismo (después del Decreto de Unificación, que crea FET y de las JONS)
Bandera : Formada por tres franjas verticales (roja, negra y roja), reminiscencia de la bandera de la CNT anarquista.
Himno : Cara al sol
Saludo : El romano. Brazo derecho en alto con la palma de la mano extendida.
Asimismo, era común el tuteo entre sus miembros, llamándose generalmente por su nombre de pila y anteponiendo el tratamiento de Camarada.
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Historia
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Segunda República
Durante la II República, militantes falangistas armados se vieron con frecuencia envueltos en tiroteos callejeros con otros pertenecientes a partidos de la izquierda.

Los resultados electorales del partido en esta época fueron siempre muy pobres. La razón de esta pobreza de resultados hay que buscarla en que, por un lado, la coalición radical-cedista, ganadora de las elecciones de 1933, no estaba de acuerdo con los planteamientos drásticos del nacional-sindicalismo, con lo cual sus locales eran registrados frecuentemente por la policía.

Por otra parte la doctrina nacional-sindicalista no lograba atraer a la gran masa obrera, controlada por los sindicatos de clase mayoritarios (UGT y CNT).
Es por todo ello que en este periodo no consiguió tener ningún diputado en las Cortes, ya que aunque Primo de Rivera consiguió el acta de diputado en las elecciones de noviembre de 1933 lo hizo a través de una candidatura conservadora de Cádiz, denominada Unión Agraria y Ciudadana.

A partir del triunfo electoral del Frente Popular, la situación de agitación en Madrid y en las principales ciudades aumentó y los enfrentamientos entre militantes armados de Falange y de los partidos de la izquierda alcanzaron extrema gravedad. Tras un intento de asesinato, el 11 de marzo de 1936 del catedrático de Derecho y militante socialista Jiménez de Asúa, llevado a cabo por estudiantes del SEU, el sindicato falangista de estudiantes, Falange fue declarada ilegal y sus dirigentes, entre ellos Primo de Rivera, fueron encarcelados el 14 de marzo.

En el mes de julio de 1936, Primo de Rivera, seguía encarcelado en Alicante, después de dos juicios por distintas causas. Mientras, el partido se había unido completamente a la conspiración que se estaba gestando para derribar la República y que culminaría con la rebelión, el 17 de julio, del Ejército de África, liderado por el general Franco, seguida al día siguiente de la de muchas guarniciones peninsulares.

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Guerra Civil
Durante la Guerra Civil, los falangistas lucharon en el bando nacionalista, autodenominado nacional por los rebeldes, contra el ejército y resto de fuerzas fieles al gobierno legítimo de la República.
Primo de Rivera, es juzgado bajo la acusación de inductor de la rebelión militar, siendo condenado a muerte y fusilado en la prisión de Alicante el día 20 de noviembre de 1936.

Después de la toma del poder, Franco procedió, el 19 de abril de 1937 a la unificación por decreto de la Falange con el Carlismo, agrupado en aquellos días bajo la denominación de Comunión Tradicionalista, dando lugar a lo que sería Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Esta organización, que sería el brazo político del régimen franquista y también se conocería como Movimiento Nacional, constituyó el Partido único oficial en España entre los años 1939 y 1975. .

Aquellos dirigentes falangistas o carlistas que se opusieron al Decreto de Unificación fueron destituidos de sus cargos y en bastantes casos encarcelados, tal y como ocurrió con el falangista Manuel Hedilla, que estuvo a punto de ser fusilado en Salamanca o el carlista Manuel Fal Conde que hubo de exiliarse a Portugal.

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La dictadura franquista
Después de la guerra, el partido fue el encargado de desarrollar una ideología para mantener unido el régimen de Franco. Esto constituyó el típico cursus honorum para políticos ambiciosos. Estos nuevos conversos fueron llamados camisas nuevas, en oposición a los camisas viejas o militantes de antes de la guerra.

La Falange se incautó de las propiedades de los partidos de oposición y de los sindicatos, todos ellos declarados ilegales por el nuevo régimen.

Los ministros falangistas tuvieron un papel importante en los comienzos del franquismo, pero después de los tratados con Estados Unidos y la llegada masiva de turistas extranjeros, Franco dirigió sus preferencias hacia políticos más jóvenes y miembros del Opus Dei.

La Falange creó organizaciones juveniles tales como el denominado Frente de Juventudes, designando a sus componentes con nombres como Flechas y Pelayos de forma similar a cómo lo hacían las organizaciones juveniles alemanas Hitlerjugend e italianas con sus Balilla y Arditi.

Asimismo, creó una Sección Femenina, dirigida por la hermana de José Antonio, Pilar, que se encargaba de instruir a las jóvenes sobre como ser buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas. La labor de la Sección Femenina fue muy interesante por sus afanes por mantener tradiciones españolas en diversos ámbitos, como la cocina o los bailes regionales.

Esta Falange del régimen de Franco jamás llevó a cabo sus puntos programáticos en sus aspectos más controvertidos de reformas sociales (p.e. distribución de la tierra) y económicas (p.e. nacionalización de la banca), a los que se aludía con frecuencia por los jerarcas falangistas como la Revolución pendiente.

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De la muerte de Franco a nuestros días
Después de la muerte de Franco en 1975, se restaura la monarquía y comienza la democratización de la política española, liderada por Adolfo Suárez, antiguo ministro Secretario General del Movimiento.

En esta época empieza la atomización de la Falange. Durante las primeras elecciones democráticas, en 1977, tres grupos diferentes luchan en los tribunales por el derecho a utilizar el nombre de Falange.
Virtualmente fuera de la vida política, los partidos inspirados en la ideología falangista, algunos incluso declarándose herederos de Manuel Hedilla, solo son vistos públicamente en los espacios televisivos de propaganda institucional de las elecciones y durante manifestaciones en fechas históricas.




























La democracia es un régimen político en el que la soberanía reside en el pueblo y es ejercida por éste de manera directa o indirecta. La palabra democracia deriva del término griego δημοκρατíα, compuesto por δημος que significa "pueblo", κρατειν que quiere decir "gobernar", y el sufijo íα; el término por tanto significa, literalmente, "gobierno del pueblo".

Más concretamente, la democracia es una forma de gobierno en la cual, en teoría, el poder para cambiar las leyes y las estructuras de gobierno, así como el poder de tomar todas las decisiones de gobierno reside en la ciudadanía. En un sistema así, las decisiones tanto legislativas como ejecutivas son tomadas por los propios ciudadanos (democracia directa) o por representantes escogidos mediante elecciones libres, que actúan representando los intereses de los ciudadanos (democracia representativa), que es por antonomasia la Participación ciudadana en el Gobierno de la Nación de una forma no directa, sino por representantes o cesión del derecho de participar a personas designadas de forma libre. El proceso tiene matices múltiples, pues se puede cada vez más asumir una participación ciudadana más ámplia por medio de comisiones existentes en los ayuntamientos, asociaciones profesionales, sindicatos, grupos de presión, iglesias, ONG, prensa, TV, etc.

En la práctica, en la historia inicial de la democracia primó la componente directa, pero en la actualidad todos los sistemas democráticos del mundo son principalmente de tipo representativo.

Esta definición general tiene algunos matices. No todos los habitantes de un determinado municipio, región o estado democráticos participan en la política, sino sólo aquellos que ostentan de pleno derecho la condición de ciudadanos, y dentro de estos, sólo aquellos que eligen participar, generalmente mediante el voto en unas elecciones o cualquier otro proceso electoral como los referendum.

Origen, usos y tipos
El término "democracia" - o más concretamente, el término original en griego antiguo - fue acuñado en Atenas en el siglo 5 A.C. La más famosa de las ciudades-estado de la antigua Grecia suele ser considerado como el primer ejemplo de un sistema acorde a las nociones modernas de democracia. De todas formas, el significado del término ha cambiado con el tiempo, y la definición moderna ha evolucionado mucho sobre todo desde finales del siglo XVIII, con la sucesiva introducción de sistemas democráticos en muchas naciones. Hoy en día, las democracias existentes son bastante distintas al sistema de gobierno ateniense del que heredan su nombre.

En su uso actual, la palabra "democracia" se utiliza como sinónimo de democracia liberal. Este concepto moderno difiere bastante de cómo el término fue definido y utilizado por los griegos durante la democracia ateniense. Así, aunque estrictamente el término "democracia" sólo se refiere a un sistema de gobierno en el cual la ciudadanía ostenta la soberanía, el concepto de "democracia liberal" amplía esta definición con una serie de condiciones adicionales:

Una constitución que limita los diversos poderes y controla el funcionamiento formal del gobierno
El derecho a votar y/o ser votado en las elecciones
Libertad de expresión
Libertad de prensa, así como acceso a fuentes de información alternativa a las propias del gobierno
Libertad de asociación
Ciudadanos educados acerca de sus derechos y deberes
A partir de lo anterior, algunas personas han sugerido la siguiente definición de democracia: la regla de la mayoría con derechos para las minorías.

Existen muchas variantes del concepto de democracia, algunas de ellas llevadas a la realidad y otras sólo hipotéticas. En la actualidad el tipo de democracia más extendido es la democracia representativa, de hecho se trata del sistema de gobierno más utilizado en el mundo. Algunos países como Suiza o Estados Unidos cuentan con algunos mecanismos propios de la democracia directa. La democracia deliberativa es otro tipo de democracia, menos popular que los anteriores, que pone el énfasis en el proceso de deliberación o debate, y no tanto en las votaciones.

El anarquismo y el comunismo (entendido como la última fase de desarrollo social de acuerdo con la teoría marxista, la dictadura del proletariado), en su concepción teórica, son sistemas sociales basados en una forma de democracia directa que no cuenta con un estado independiente del propio pueblo.

Por último comentar que en algunas situaciones en las que sobre el papel rige una monarquía, la forma de gobierno de facto es la democracia representativa, mediante un parlamento elegido democráticamente. Este es el caso de Canadá y de España, entre otras.

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Cultura democrática
En aquellos países que no tienen una fuerte tradición democrática, la introducción de elecciones libres por sí sola raramente ha sido suficiente para llevar a cabo con éxito una transición desde una dictadura a una democracia. Es necesario también que se produzca un cambio profundo en la cultura política, así como la formación gradual de las instituciones del gobierno democrático. Hay varios ejemplos de países que sólo han sido capaces de mantener la democracia de forma muy limitada hasta que han tenido lugar cambios culturales profundos, en el sentido del respeto a la regla de la mayoría, indispensable para la supervivencia de una democracia.

Uno de los aspectos clave de la cultura democrática es el concepto de "oposición leal". Este es un cambio cultural especialmente difícil de conseguir en naciones en las que históricamente los cambios en el poder se han sucedido de forma violenta. El término se refiere a que los principales actores participantes en una democracia comparten un compromiso común con sus valores básicos, y que no recurrirán a la fuerza para obtener o recuperar el poder.

Esto no quiere decir que no existan disputas políticas, pero siempre respetando y reconociendo la legitimidad de todos los grupos políticos. Una sociedad democrática debe promover la tolerancia y el debate público civilizado. Durante las distintas elecciones o referendum, los grupos que no han conseguido sus objetivos aceptan los resultados, porque se ajusten o no a sus deseos, expresan las preferencias de la ciudadanía.

Especialmente cuando los resultados de unas elecciones conllevan un cambio de gobierno, la transferencia de poder debe realizarse de la mejor forma posible, anteponiendo los intereses generales de la democracia a los propios del grupo perdedor. Esta lealtad se refiere al proceso democrático de cambio de gobierno, y no necesariamente a las políticas que ponga en práctica el nuevo gobierno.

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Argumentos a favor y en contra de la democracia
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Ignorancia popular
Una de las críticas comunes a la democracia es la que alega una supuesta ignorancia de la ciudadanía acerca de los aspectos políticos, económicos y sociales fundamentales en una sociedad. Esta ignorancia haría que las decisiones tomadas por la gente fueran erróneas en la mayoría de los casos, al no estar basadas en conocimientos técnicos. Sin embargo, los defensores de la democracia argumentan que la ciudadanía no es ignorante, y achacan ese tipo de críticas al interés que tienen las clases poderosas de anteponer el autoritarismo y la tecnocracia a los intereses de la gente.

Este argumento suele ser esgrimido también por la clase política para descalificar los resultados de referéndums y elecciones legítimas y también en contextos en los que se plantean reformas en busca de una profundización hacia formas de democracia más participativas o directas que la democracia representativa.

En cualquier caso, en todas las sociedades en las que es posible el debate público, se asume que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, pues conlleva siempre una cierta aceptación del gobierno por parte del pueblo al haber ha sido elegido por éste. Desde los principios democráticos se considera que todo pueblo tiene derecho a equivocarse y que siempre es mejor cuando el error es asumido como propio por la sociedad que no cuando éste es culpa de unas pocas personas expertas, que podrían a pesar de todo equivocarse, o incluso actuar según intereses políticos ajenos a la mayoría de ciudadanos.

Puede argumentarse también que la ignorancia se traduce en las elecciones en abstención, por lo que es poco probable que tenga un peso real en la toma de decisiones (esto no es cierto en los países en que todos sus ciudadanos están obligados a votar, aquí la ignorancia sí desempeña un papel más importante).

Aunque a efectos de cuantificar el grado de ignorancia popular a través de la abstención, se considera que la abstención recoge tanto los votos de quienes se dicen desconocedores de temas políticos (apolíticos) como de aquellos a quienes no les satisface el sistema en sí o ninguno de los candidatos y/o partidos que se presentan, por lo que muchas veces es difícil separar la abstención por ignorancia de la abstención de protesta.

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La tiranía de la mayoría
La regla de la mayoría en la que se basa la democracia puede producir un efecto negativo conocido como 'la tiranía de la mayoría'. Se refiere a la posibilidad de que en un sistema democrático una mayoría de personas pueden en teoría perjudicar o incluso oprimir a una minoría particular. Esto es negativo desde el punto de vista de la democracia, pues ésta trata de que la ciudadanía como un todo tenga mayor poder.

He aquí algunos ejemplos reales en los cuales una mayoría actúa o actuó en el pasado de forma controvertida contra las preferencias de una minoría en relación a temas específicos:

El tratamiento de la sociedad hacia los homosexuales también se suele citar en este contexto. Un ejemplo es la criminalización de los homosexuales en Gran Bretaña durante el siglo XIX y parte del XX, siendo famosas las persecuciones de Oscar Wilde y Alan Turing.
La mayoría normalmente obliga a la minoría rica a pagar impuestos sobre la renta cada vez más altos, que luego se destinan a propósitos sociales.
Algunos piensan que los consumidores de droga son una minoría oprimida por la mayoría en muchos países, mediante la criminalización del consumo de droga. En muchos países, los presos relacionados con la droga pierden su derecho a votar.
La democracia ateniense ejecutó a Sócrates por impiedad, esto es, por disentir, aunque es objeto de controversia la pertinencia de este hecho de cara a las democracias modernas.
En Francia, hay quienes consideran que las actuales prohibiciones sobre la muestra de símbolos religiosos personales en las escuelas públicas es una violación de los derechos de las personas religiosas.
En los Estados Unidos:
Los activistas anti-aborto habitualmente se refieren a los niños que no han nacido como una minoría oprimida y desvalida.
La edad de alistamiento para la guerra de Vietnam fue criticada por ser una opresión hacia una minoría que no tenía derecho a votar, aquellos de 18 a 21 años. Como respuesta a esto, la edad de alistamiento se subió a 19 años y la edad mínima para votar se rebajó. Aunque ya podían votar, aquellas personas sujetas al alistamiento seguían siendo una minoría que podía considerarse oprimida.
La distribución de pornografía es ilegal si el material viola ciertos "estándares" de decencia.
Los defensores de la democracia exponen una serie de argumentos como defensa a todo esto. Uno de ellos es que la presencia de una constitución actúa de salvaguarda ante una posible tiranía de la mayoría. Generalmente, los cambios en estas constituciones requieren el acuerdo de una mayoría calificada de representantes, o que el poder judicial avale dichos cambios, o incluso algunas veces un referéndum, o una combinación de estas medidas. También la separación de poderes en poder legislativo, poder ejecutivo y poder judicial hace más difícil que una mayoría poco unánime imponga su voluntad. Con todo esto, una mayoría todavía podría discriminar a una minoría, pero dicha minoría ya sería muy pequeña (aunque no por ello dicha discriminación deja de ser éticamente cuestionable).

Otro argumento es que una persona suele estar de acuerdo con la mayoría en algunos asuntos y en desacuerdo en otros. Y también las posturas de una persona pueden cambiar. Por tanto, los miembros de una mayoría pueden limitar la opresión hacia una minoría ya que ellos mismos en el futuro pueden ser parte de una minoría oprimida.

Un último argumento común es que, a pesar de los riesgos comentados, la regla de la mayoría es preferible a otros sistemas, y en cualquier caso la "tiranía de la mayoría" es una mejora sobre la "tiranía de una minoría". Los defensores de la democracia argumentan que la estadística empírica evidencia claramente que cuanto mayor es la democracia menor es el nivel de violencia interna. Esto ha sido formulado como "ley de Rummel", la cual sostiene que a menor nivel de democracia hay más probabilidades de que los gobernantes asesinen a sus propios ciudadanos.

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Hitler y la democracia
Un caso histórico muy debatido de 'tiranía de la mayoría' es el ascenso al poder de Adolf Hitler y el consiguiente desarrollo del nazismo. Hitler ganó las elecciones en la democrática república de Weimar en 1933, al liderar la minoría más votada.

Lo primero a señalar es que en todo caso se trataría de un ejemplo de la "tiranía de una minoría", ya que Hitler nunca ganó por mayoría. Además, algunos sistemas electorales dan el poder a la persona o facción que lidera la minoría más grande, pero muchos otros no lo hubieran permitido, por lo que el ascenso de Hitler al poder debe enmarcarse como un producto de un sistema electoral concreto y no de la democracia en general.

También hay que tener en cuenta que la constitución vigente en aquel contexto permitía el establecimiento de poderes dictatoriales y la suspensión de la mayoría de la propia constitución en caso de "emergencia", sin ningún tipo de votación, algo impensable en la mayoría de democracias modernas. De cualquier forma es importante señalar que las violaciones a los derechos humanos más grandes tuvieron lugar después de que Hitler aboliera por completo el sistema democrático que le llevó al poder.

Podría concluirse que la democracia que aupó a Hitler no estaba correctamente blindada contra su conversión en una dictadura, como sí lo están las democracias modernas.

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Estabilidad política y guerras
La democracia es un sistema en el que la ciudadanía puede quitar de sus puestos a los gobernantes sin tener que cambiar toda la base legal del gobierno. En este sentido la democracia reduce la inestabilidad política y asegura a los ciudadanos que por mucho que disientan de las políticas del gobierno en un momento dado, siempre tendrán una oportunidad regular de cambiar a quienes gobiernan, o incluso de cambiar directamente las políticas con las cuales no están de acuerdo, en los casos en que la democracia representativa se combine con la democracia directa. La mayoría de la gente coincide en que esto es preferible a un sistema en el que los cambios políticos se llevan a cabo por medio de la violencia, lo que desemboca la mayoría de las veces en un golpe de estado o una guerra civil.

Por otra parte, las evidencias empíricas parecen mostrar que dos democracias nunca o casi nunca han entrado en una guerra. Un ejemplo es un estudio de todas las guerras sucedidas desde 1816 hasta 1991, en el que se definió "guerra" como acción militar con más de 1000 bajas en combate y "democracia" como un estado con más de dos tercios de la población masculina con derecho a voto. El estudio encontró 198 guerras entre "no-democracias", 155 guerras entre democracias y no-democracias, y ninguna guerra entre democracias. De todas formas, este planteamiento sigue suscitando polémica y está sujeto a una gran investigación académica y debate.

Cuando la guerra se produce, las democracias a veces responden con lentitud a causa de los requisitos legales y burocráticos necesarios para tomar decisiones. En una democracia normalmente el parlamento debe aprobar una declaración de guerra antes de comenzar o incorporarse a las hostilidades, aunque algunas veces el ejecutivo tiene poder para tomar la iniciativa simplemente informando al parlamento de la decisión. Además, si se instituye un alistamiento de cara a la eventual guerra, la ciudadanía puede protestar. Las monarquías y dictaduras en teoría pueden actuar inmediatamente por no estar sujetas al funcionamiento legal y burocrático de las democracias, pero a menudo no lo hacen, e históricamente las monarquías también realizaban declaraciones de guerra. A pesar de todo lo comentado, o quizá a causa de ello, históricamente las democracias han sido capaces de mantener su seguridad.

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Pobreza
Parece existir una relación entre democracia y pobreza, en el sentido de que aquellos países con mayores niveles de democracia poseen también un mayor PIB per cápita, un mayor índice de desarrollo humano y un menor índice de pobreza.

Sin embargo, existen discrepancias sobre hasta qué punto es la democracia la responsable de estos logros. Algunos sostienen la teoría de que a mayor capitalismo, medido por ejemplo mediante el Índice de Libertad Económica, mayor es el crecimiento económico, lo cual produce a su vez prosperidad, reduce la pobreza, y causa una mayor democratización.

Un importante economista, Amartya Sen, ha señalado que ninguna democracia ha sufrido nunca una gran hambruna, incluidas democracias que no han sido muy prósperas históricamente, como India, que tuvo su última gran hambruna en 1943 (y que algunos relacionan con los efectos de la Segunda Guerra Mundial), y que sin embargo tuvo muchas otras en el siglo XIX, todas bajo la dominación británica.

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Historia
La democracia aparece por primera vez en Grecia en el 500 a.C.. Las pequeñas dimensiones y la escasa población de las polis (o ciudades griegas) explican la posibilidad de que apareciera una asamblea del pueblo de la que formaban parte todos los ciudadanos hombres libres. Esta asamblea fue el símbolo del gobierno popular, sin embargo solo participaba el 25% de la población apenas 40.000 ciudadanos ya que estaban excluidos las mujeres libres, los esclavos y los extranjeros residentes). En la democracia griega no existía la representación, los cargos de gobierno eran ocupados alternativamente por todos los ciudadanos y la soberanía de la asamblea era absoluta. Todas estas restricciones y la reducida población de Atenas (unos 300.000 habitantes) permitieron minimizar las obvias dificultades logísticas de esta forma de gobierno.

En Roma, la caída de la monarquía etrusca condujo al pueblo al poder conformándose así la República Romana. En ella, el poder legislativo correspondía al Senado y el poder ejecutivo lo conformaban las magistraturas, cuestores, pretores y cónsules entre otros cargos, que eran elegidos por los ciudadanos con derechos, los patricios inicialmente y posteriormente también la plebe, en verdaderas campañas electorales en las que se renovaban, por elección directa, multitud de cargos públicos. Con el tiempo el sistema fue degenerando. Los senadores no eran electos, mas tenían un poder grandísimo. Con la expansión territorial la República se convirtió en difícilmente gobernable y degeneró en los Triunviratos para convertirse, finalmente, en Imperio de manos de Julio César y, sobre todo de Augusto.

Aunque durante la Edad Media se utilizó el término de democracias urbanas para designar a las ciudades comerciales, sobre todo en Italia y Flandes, estas eran gobernadas en realidad por un régimen aristocrático. También existieron algunas democracias llamadas campesinas, como la de Islandia, cuyo primer Parlamento se reunió en 930, y la de los cantones suizos en el siglo XIII. En escritores como Guillermo de Ockham, Marsilio de Padua y Altusio aparecen concepciones sobre la soberanía del pueblo, que fueron consideradas como revolucionarias y que más tarde serían recogidas por autores como Hobbes, Locke y Rousseau.

El protestantismo fomentó la reacción democrática al rechazar la autoridad del Papa, aunque por otra parte, hizo más fuerte el poder temporal de los príncipes. Desde el lado católico, la Escuela de Salamanca atacó la idea del poder de los reyes por designio divino, defendiendo que el pueblo era el receptor de la soberanía. A su vez, el pueblo podía retener la soberanía para sí (siendo la democracia la forma natural de gobierno) o bien cederla voluntariamente para dejarse gobernar por una monarquía. En 1653 se publicó en Inglaterra el Instrument of Government, donde se consagró la idea de la limitación del poder político mediante el establecimiento de garantías frente al posible abuso del poder real. A partir de 1688 la democracia triunfante en Inglaterra se basó en el principio de libertad de discusión, ejercida sobre todo en el Parlamento.

Las instituciones inglesas influyeron en el continente europeo a través de escritores que, como Montesquieu, encontraban en ellas la realización perfecta de la libertad ciudadana, que quedaría definitivamente incorporada a la democracia occidental con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Para los filósofos del siglo XVIII la esencia de la democracia consistía en el derecho del pueblo a designar y controlar el gobierno de la nación. A partir de la revolución estadounidense se inspiraron en este ideal las instituciones políticas de varios países que, junto con las ideas democráticas expandidas por la Revolución Francesa, y las ideas liberales, constituyeron la base ideológica sobre la que se desarrolló toda la evolución política del siglo XIX.

Las constituciones de 1812 en España y de 1848 en Francia ya son prácticamente democráticas, aunque la democracia española vivió ciertos retrocesos durante el siglo XIX. La evolución democrática inglesa fue mucho más lenta y se manifestó en las sucesivas reformas electorales que tuvieron lugar a partir de 1832 y que culminaron en 1911 con la Parliament Act, que consagró la definitiva supremacía de la Cámara de los Comunes sobre la de los Lores.

Actualmente la mayoría de la población de los países democráticos asume que el desarrollo histórico de la democracia termina con la democracia representativa, que es la solución más ampliamiente implantada a nivel mundial, y que ésta puede ser refinada pero no sustancialmente mejorada. Sin embargo, algunos colectivos e individuales a lo largo del mundo defienden que se puede seguir profundizando en la democracia, de ahí el cierto auge del debate en torno a la democracia participativa y la democracia directa.


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